
A continuación saldrá la intepretación de la respuesta que dan las cartas según tu pregunta.
Se atribuye a Court de Gébelin, en su monumental obra Monde Primitif (1781), la primera descripción escrita del juego de Tarot; también podría atribuírsele la responsabilidad de su leyenda, lanzada tan espontánea como gratuitamente.
Gébelin asegura que el Tarot sería nada menos que el «único libro sobreviviente de las dispersas bibliotecas egipcias», aunque no aporta la menor prueba en defensa de su arriesgada teoría.
Mérito de Gébelin fue, sin duda, reparar por primera vez en la riqueza simbólica de las láminas, que descubrió por casualidad en la Camargue, donde los vaqueros las utilizaban para un rústico sistema de adivinación.
Pero el destino de estas literaturas es a menudo equívoco y contradictorio: a Gébelin se lo recuerda menos por esta perspicacia que por su desmesurada ficción, ya que aquélla necesitó de las investigaciones contemporáneas para resurgir en toda su agudeza, mientras que la teoría egipcia gozó desde su lanzamiento de un siglo y medio de reiterado fervor.
Seguramente contribuyó a esta superchería el clima de la época, el gusto por los disfraces caprichosos que caracterizó al ocultismo de salón.
Otros autores en sus numerosos escritos, proclamaron al Tarot como el libro más antiguo del mundo, obra personal de Hermes-Thot en la remota infancia de la humanidad.
Un paso más allá se arriesgó Christian (Histoire de la Magie, 1854), imaginando las ceremonias de iniciación en el templo de Memphis, que habrían estado presididas por los veintidós arcanos, cada uno de los cuáles equivalía a una llave de la revelación.
Cuando la ruina de Egipto, este compendio de conocimientos supremos habría pasado a los pitagóricos y los gnósticos, quienes a su vez lo dejaron en herencia a los alquimistas.
Esta síntesis imaginativa de la prehistoria del Tarot, alcanzaría tiempo después su consagración por medio de Eduard Shuré, quien la repite puntualmente en los grandes iniciados, acaso el primer best-seller que produjera el ocultismo.